Siluetas icónicas para cada
estilo de aficionado
D
Desde las gradas hasta las calles, la gorra ha pasado de ser un accesorio utilitario a convertirse en un símbolo cultural. Esta temporada, las siluetas recuperan su esencia: líneas limpias, colores sólidos y un ajuste que se adapta a quien la lleva.
Las nuevas colecciones exploran cinco tonos fundamentales que dialogan con el armario contemporáneo: azul marino para los días de oficina, mostaza para el paseo del domingo, blanco crudo para el verano mediterráneo, teja para los atardeceres de grada, y un verde azulado que conecta lo deportivo con lo urbano.
Leer el reportaje →
Paseo de domingo — Tejido estructurado, silueta clásica.
Frente alto, ala recta, costura precisa. La silueta que define un armario sobrio.
Tonos suaves que dialogan con la luz de primavera. Para días de calle sin prisa.
Diseñada para la ciudad. Corona media, ala curva, paleta que mira al asfalto.
Arriba: seis coronas en círculo — el detalle como disciplina. La colección 2026 propone geometría antes que estridencia.
Una gorra se construye desde el interior. El ala lleva seis filas de costura para mantener la curvatura; la corona se une en paneles que distribuyen la presión; la banda interior absorbe el sudor sin deformar la silueta. Cada hilo es una decisión.
En la colección de esta temporada, los talleres han apostado por algodón pesado y costuras a tono, abandonando los apliques y los bordados visibles. El resultado es una pieza que gana carácter con el uso: la tela se ablanda, el ala se adapta, y la corona termina por contar la historia de quien la lleva.
«Una buena gorra no necesita hablar alto — su forma, su color y su ajuste hacen todo el trabajo.»
Una tarde de partido, contada a través de una sola silueta. La gorra como compañera silenciosa.
Luz de final de tarde sobre la grada. La corona roja absorbe el sol y devuelve calma. Frente limpio, sin bordados: solo tela, tiempo y pertenencia.
Después de años de minimalismo extremo, la gorra regresa como pieza central del armario. No se trata de llenar la prenda de apliques, sino de recuperar el gesto: ponérsela, ajustarla, salir. Cinco colores, una sola silueta, infinitas combinaciones.